miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿Cuánto recibe un legislador oficialista en Tucumán por mes?

Para que la Legislatura siga funcionando como una escribanía del Ejecutivo, desde la Casa de Gobierno se reparten gruesos sobres todos los meses. Hay una escala variable, que va desde 60 a 120 mil pesos, según la jerarquía politica y el volumen de obsecuencia
El sistema de premios a la lealtad (o la obsecuencia) que instauró el gobernador Josá Alperovich desde que asumió el poder en 2003 reditúa hasta 120 mil pesos mensuales en negro para el bolsillo de algunos legisladores VIP.
Gracias a jugosas prebendas, el alperovichismo ha logrado convertir a la Cámara en una perfecta escribanía, al punto que el gobernador consiguió aprobar todos y cada uno de los proyectos que resultaron de su interés.
E incluso en algunos casos, con una simple orden, hizo que el bloque oficialista Tucumán Crece votara el mismo proyecto primero a favor y a los pocos días en contra (como en la ley de preservación del patrimonio histórico).
Lograr que avezados hombres de la política se sometan a cualquier capricho del mandatario tiene un precio muy elevado.
Nadie puede ilusionarse con que semejantes peces gordos se conforman con los 5 mil pesos que figuran en los recibos oficiales de sus dietas.
Los legisladores oficialistas -además de los gastos sociales (otrora conocidos como gastos de bloque), que en ciertos casos superan los 100 mil pesos, para utilizar a gusto y placer con una rendición trucha- reciben un sobre por productividad, proveniente de la Casa de Gobierno.
La escala arranca en los 60 mil pesos y llega hasta los 120 mil pesos.
En el colmo de la desfachatez, a poco de asumir, el vicegobernador Juan Manzur explicó públicamente que le asignaría a cada legislador un pago distinto, “después de que me muestren sus proyectos y veamos como trabaja cada uno”.
Alperovich en realidad cambió esa premisa. No le importa un cuerno los proyectos que presenten, porque todo ya viene cocinado del Ejecutivo.
Les paga según el volumen de obsecuencia que le demuestran, más un plus adicional por el peso específico del legislador.
No es lo mismo llamarse Sisto Terán, Roque Alvarez o Cúneo Vergés, que ser un legislador de la segunda o tercera línea.
Todavía se recuerda el escándalo armado por Oscar Godoy hace pocos meses, cuando pidió 10 mil pesos extra “y en blanco” como retribución mensual, mereciendo una reprimenda del gobernador que se amplificó por todos los medios oficialistas.
Nada dijo el mandatario sobre los 300 millones de pesos que se esfuman todos los años en la Cámara, ni de los 100 millones de pesos para hacer por adjudicación directa un faraónico Palacio Legislativo. Según se comenta en medios políticos y empresariales, nada menos que el 30% de esa inversión iría a engrosar el bolsillo del más poderoso de Tucumán.
Según el opositor Renzo Cirnigliaro, Alperovich hace la pantomima de impedir un aumento a los legisladores, mientras hay remuneraciones subterráneas 20 veces mayores que las dietas mensuales de los legisladores.
La Constitución de 2006, escrita por el oficialismo actual, establece que "en el concepto de dieta queda incluida cualquier suma de dinero, cualquier asignación en especie, cualquiera que sea la denominación con que se las mencione, que en razón de sus funciones reciba el legislador, cuyo conjunto no podrá exceder de la remuneración acordada al vicegobernador".
Según Cirnigliaro, el problema no pasa por la dieta sino por los ingresos por izquierda. “Es un sistema de remuneración adicional con el que Alperovich premia la lealtad de sus legisladores. Algunas versiones señalan que cada uno de estos percibe hasta 100.000 pesos mensuales”, confirmó, aclarando que se trata de una remuneración encubierta, de libre disponibilidad.
Cirnigliaro plantea que la Justicia “debe aclarar sobre la legalidad de estos gastos e investigar sobre posibles delitos de cohecho y asociación ilícita”.


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